Edwel Chirinos, un migrante venezolano que vive en Salt Lake City, Utah, Estados Unidos, perdió a su esposa e hija en la selva del Darién. Ellas salieron de Falcón.

Varios migrantes venezolanos han fallecido durante las últimas semanas en la selva del Darién, que se extiende entre Colombia y Panamá, intentando llegar a EE. UU. Chirinos perdió a su esposa e hija de tres años de edad mientras ellas intentaban cruzar esa selva para reencontrarse con él. «Que me perdonen por dejarlas abandonadas», lamentó.

«Me enviaron un video con mi hija en una moto. Ya de ahí no sé más nada de ella. Les escribí el lunes en la mañana y yo empiezo a sospechar. El lunes en la noche me escriben de un número, porque mi esposa está muy delicada de salud y me dicen que tengo que pagar 1.000 dólares para mostrármela. Yo pregunté si está secuestrada, si está con vida, y pedí una foto y me dijeron: ‘Aquí las reglas no las pones tú, las pongo yo'», contó Chirinos al periodista Jesús Andrés Bastidas de Telemundo Utah.

Hasta ese momento, hace un par de semanas, Chirinos tenía esperanzas de reencontrarse con su familia.

«Esa es una selva inhóspita. Es algo que no se lo deseo a nadie. Yo jamás las mandaría por ahí. Por más fuerte que seas, ahí no vale fuerza. Es resistencia. Cuando entras, te quieres devolver. Vas en busca de un sueño y te truncas la vida. Muy pocos son los que salen. Hay muchos cuerpos cuando vas caminando que los ves guindado en los árboles», señaló.

«Lo único que sabemos es que están todavía en el río donde se ahogaron, porque el chico que pasó la información me dijo que echó a la bebé y a la mamá al río para que un ente gubernamental las recogiera donde desemboca. Es una locura, una tortura no poder enterrar a tu hija», dijo.

«Muchas personas piensan que el dinero lo hace todo. Buscamos una mejor calidad de vida sin saber el riesgo que corremos. Hay muchos padres que están poniendo en riesgo la vida de sus hijos», indicó.

MT / El Nacional

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