En muchos hogares aprovechan la festividad de los Reyes Magos, el 6 de enero, para retirar la navidad, mientras que en otros es tradición esperar hasta el 2 de febrero, Día de la Virgen de La Candelaria para comenzar con el proceso de desmontaje del arbolito, pesebre y demás adornos.

Esta fecha es el final del ciclo litúrgico de Navidad, el cual contempla desde el 25 de diciembre, fiesta del Nacimiento de Jesús, hasta el 2 de febrero, fiesta de la Purificación.

El 2 de febrero es el día de la Virgen de la Candelaria, festividad que celebra la presentación del Niño Jesús en el Templo y la purificación de la Virgen María 40 días después del parto, para cumplir la prescripción de la Ley del Antiguo Testamento.

Ese día se encienden velas en las ventanas e iglesias para honrar a María y es la fecha en la que el Vaticano quita la decoración navideña.

¿Por qué 40 días?

Atendiendo a la tradición judía, los recién nacidos se presentaban en el templo a los sacerdotes cuarenta días después del nacimiento.

Hasta ese día no se consideraba a la madre purificada tras el parto y digna de entrar en el templo. Además, la tasa de mortalidad de madre o hijo era muy elevada y ese tiempo era el que debía pasar para asegurarse de la supervivencia de ambos.

Es por esto que la Candelaria es un día importante del calendario festivo y cierra el ciclo de festividades navideñas.

Los más puristas dicen que no se pueden quitar el pesebre, ni los adornos de Navidad, hasta esa fecha aunque también es cierto que cada vez se conoce menos esta tradición.

(MT/2001)

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